Autores: Mariana Nuñez y Jose Maria Suhilar.
“La sangre es verde”, dijo en su momento Cacho Saccardi, máximo ídolo deportivo de Ferro Carril Oeste. No hay mejor frase que describa a estas chicas, las pentacampeonas. Apertura, Clausura, Nacional, Copa Femebal y Super 4, todo (sí todo), querido amigo verdolaga, quedó en Caballito. No hay equipo en la historia del handball argentino que lo haya logrado: 5 títulos en igual cantidad de competiciones.
una que le quedaba. Ni hablar de Eugenia Lusarreta, que debutó en Liga de Honor en la Semifinal y menos de 24 hs después se bancó casi todo el partido marcando de 3 a la pivote de la Selección Argentina, eso es pasión. Lo mismo que demostraron Mariana Grendene, Tatiana Rosella y Milagros Zárate, fundamentales para que el equipo pueda rotar y no sufra una merma en el nivel. Esa pasión de Tatiana Kremenchutzky para ponerse el buzo y reemplazar a Carratú cuando las cosas no iban bien. O esa pasión con la que se vio a Camila Suhilar y Vanesa Romero, debutantes absolutas, que se bancaron sus primeros minutos nada más ni nada menos que en un Super 4. Y no podemos dejar de mencionar a Carolina Vilorio, Catalina Burgos y Flor Aimone, que desde afuera se las veía desesperadas por entrar a ayudar a sus compañeras. Y no nos olvidemos al director de orquesta, Gustavo Sciglitano, que junto a su cuerpo técnico compuesto por Juan Martín Bertaina, Mariano Muñoz y Martín Duhau, guiaron a esta locomotora a destino.